martes, 22 de noviembre de 2011
Presentación de libros en la Universidad de Quilmes
Algunas imágenes de la presentaciòn de "Otros 13 cuentos oscuros" en la Universidad de Quilmes, junto a los escritores Daniel Katinas y Damián Snitifker.
martes, 8 de noviembre de 2011
Fiesta del libro en la Universidad de Quilmes
10/11/11
20 hs
Presentación del libro "Otros 13 cuentos oscuros"
y reedición de 50 únicos ejemplares de "13 cuentos oscuros"
20 hs
Presentación del libro "Otros 13 cuentos oscuros"
y reedición de 50 únicos ejemplares de "13 cuentos oscuros"
miércoles, 26 de octubre de 2011
Enemigos
In vino veritas fueron sus primeras palabras, y su madre le cargó el biberón con vino riojano. Adoraba a Baco sobre todos los dioses. Vivió así cuarenta años, aletargado por la mágica poción color sangre. El último minuto en el mar fue nefasto. El enemigo estaba allí. Había tragado demasiada agua.
Publicado en Antología Blanco, Rosado y Tinta, III Certamen Internacional de Literatura Hiperbreve, "El Rioja y los 5 sentidos", España, en septiembre de 2011. Seleccionado sobre un total de 3025 obras y 1231 autores de todo el mundo.
lunes, 17 de octubre de 2011
Prólogo a "Otros 13 cuentos oscuros" por Pablo D. Montagna
Cuando en 1886 Robert Louis Stevenson publicó El extraño caso del Dr. Jekyll y del Sr. Hyde, la remilgada sociedad victoriana de Londres se vio sorprendida por una obra que ponía al descubierto todo aquello que la sensibilidad de la alta burguesía prefería seguir manteniendo oculto. La alegoría de Stevenson pronto logró trascender al mundo, y esto no resulta casual, puesto que su novela es expresión artística de la dualidad de nuestra condición humana. Su personaje –un científico respetable y de sólida moral a los ojos de sus coetáneos– consigue poner fuera de sí, depositando en un alter ego, sus conductas y tendencias socialmente más inaceptables. El Sr. Hyde no es otra cosa que la explicitación de lo escondido, la corporización de las fuerzas oscuras reprimidas en lo más profundo del inconsciente. Su historia prefigura lo que Freud expondría con tanta claridad a través de sus textos de principios del siglo XX.
Existe en el hombre –de manera innata– un deseo de liberar sus tendencias más salvajes y primarias, de permitir que fluyan sus instintos para satisfacer en forma inmediata sus apetitos. Esta fuerza se enfrenta con otra opuesta, producto de nuestra vida social, que fija normas de conducta y pautas de convivencia, impidiendo que obremos a nuestro total antojo. En este sentido, el relato de Stevenson es paradigma de la condición humana.
Algo más de un siglo después, un escritor argentino retoma el tema de lo oscuro y lo pone en primer plano, con la aparición de 13 cuentos oscuros en el año 2008, y ahora con Otros 13 cuentos oscuros. Marcelo Motta se interna de lleno en ese lado al que muchos temen, al que tantos observan de soslayo, con cierto recelo, y al que otros ni siquiera se atreven a mirar. Así como antes de Stevenson fueron Edgar Allan Poe y Charles Baudelaire quienes se adentraron en las zonas más recónditas del alma humana, hoy es este autor quien nos invita a perdernos en el lado más inexplicable y sorprendente –muchas veces escalofriante– de nosotros mismos.
Los trece relatos (trece, un número con una connotación nefasta en la cultura de occidente) que componen este volumen, constituyen un muestrario de lo que vive oculto en nuestro interior, de lo que tras la apariencia de lo visible, se encuentra agazapado esperando el momento de ser liberado y mostrarse en toda su fuerza destructiva e incomprensible. Asistimos a historias donde los personajes se debaten –muchas veces en un clima de frialdad alucinatoria– entre la locura, los asesinatos, la ira, lo absurdo, y con la muerte sobrevolando silenciosa en cada página, acechando las vidas de esos seres que ya no saben con certeza de qué lado de la realidad se encuentran. El recorrido por estos cuentos puede asemejarse a un viaje iniciático por lo desconocido, lo silenciado, lo innominado. Una dimensión que atraviesa los páramos de la locura, los estados exacerbados del alma, la sinrazón de lo imposible. O tal vez de lo posible, no lo sabemos. Las escenas presentadas en un estilo directo y realista, con frases concisas y descriptivas no hacen más que convencernos de la verdad de los sucesos. Aunque en algunos de los relatos la atmósfera tenga el sabor difuso de lo irreal, nunca deja de provocarnos el horror de lo que se vislumbra como posible.
La dualidad nos es mostrada en su aspecto más descarnado. Los personajes no se limitan, dejan aflorar de sí sus costados más sombríos, esa tendencia destructiva que puede desbordarse hasta llegar al crimen. Nosotros vivimos en la simulación, en la mentira; nos obligamos continuamente a silenciar al Hyde que vive dentro nuestro. La verdad pugna por salir a la luz. Y allí es donde Marcelo Motta pone a descubierto lo oscuro, hace surgir el demonio de lo perverso, libera lo irracional, como en aquel grabado goyesco cuyo título es más bien una declaración de principios: El sueño de la razón produce monstruos. Estos seres que, como cualquiera de nosotros, oscilan entre la luz y la tiniebla, deciden finalmente (o no, quizá una fuerza superior a ellos lo decide) cruzarse definitivamente al lado oscuro. Como Jekyll, saben que no hay retorno. O tal vez lo ignoran, pero cumplen con un destino inexorable.
Todo libro supone un lector. Es de esperar en este caso, que se trate de lectores sedientos de bucear en las profundidades del espíritu humano, y capaces de ver más allá de lo aparente, ver más allá de la metáfora, aquello que realmente es en su condición más verdadera. Estos cuentos oscuros pueden ser –porqué no– otro camino que nos lleve al conocimiento de nuestro propio interior. O, en el menor de los méritos que podamos hallarle, una excelente obra literaria, el trabajo de un escritor valiente, serio y con mayúsculas. Que no es poco en estos tiempos de locura y oscuridad.
PABLO DANTE MONTAGNA
Poeta, escritor y músico de la ciudad de Berazategui.
Existe en el hombre –de manera innata– un deseo de liberar sus tendencias más salvajes y primarias, de permitir que fluyan sus instintos para satisfacer en forma inmediata sus apetitos. Esta fuerza se enfrenta con otra opuesta, producto de nuestra vida social, que fija normas de conducta y pautas de convivencia, impidiendo que obremos a nuestro total antojo. En este sentido, el relato de Stevenson es paradigma de la condición humana.
Algo más de un siglo después, un escritor argentino retoma el tema de lo oscuro y lo pone en primer plano, con la aparición de 13 cuentos oscuros en el año 2008, y ahora con Otros 13 cuentos oscuros. Marcelo Motta se interna de lleno en ese lado al que muchos temen, al que tantos observan de soslayo, con cierto recelo, y al que otros ni siquiera se atreven a mirar. Así como antes de Stevenson fueron Edgar Allan Poe y Charles Baudelaire quienes se adentraron en las zonas más recónditas del alma humana, hoy es este autor quien nos invita a perdernos en el lado más inexplicable y sorprendente –muchas veces escalofriante– de nosotros mismos.
Los trece relatos (trece, un número con una connotación nefasta en la cultura de occidente) que componen este volumen, constituyen un muestrario de lo que vive oculto en nuestro interior, de lo que tras la apariencia de lo visible, se encuentra agazapado esperando el momento de ser liberado y mostrarse en toda su fuerza destructiva e incomprensible. Asistimos a historias donde los personajes se debaten –muchas veces en un clima de frialdad alucinatoria– entre la locura, los asesinatos, la ira, lo absurdo, y con la muerte sobrevolando silenciosa en cada página, acechando las vidas de esos seres que ya no saben con certeza de qué lado de la realidad se encuentran. El recorrido por estos cuentos puede asemejarse a un viaje iniciático por lo desconocido, lo silenciado, lo innominado. Una dimensión que atraviesa los páramos de la locura, los estados exacerbados del alma, la sinrazón de lo imposible. O tal vez de lo posible, no lo sabemos. Las escenas presentadas en un estilo directo y realista, con frases concisas y descriptivas no hacen más que convencernos de la verdad de los sucesos. Aunque en algunos de los relatos la atmósfera tenga el sabor difuso de lo irreal, nunca deja de provocarnos el horror de lo que se vislumbra como posible.
La dualidad nos es mostrada en su aspecto más descarnado. Los personajes no se limitan, dejan aflorar de sí sus costados más sombríos, esa tendencia destructiva que puede desbordarse hasta llegar al crimen. Nosotros vivimos en la simulación, en la mentira; nos obligamos continuamente a silenciar al Hyde que vive dentro nuestro. La verdad pugna por salir a la luz. Y allí es donde Marcelo Motta pone a descubierto lo oscuro, hace surgir el demonio de lo perverso, libera lo irracional, como en aquel grabado goyesco cuyo título es más bien una declaración de principios: El sueño de la razón produce monstruos. Estos seres que, como cualquiera de nosotros, oscilan entre la luz y la tiniebla, deciden finalmente (o no, quizá una fuerza superior a ellos lo decide) cruzarse definitivamente al lado oscuro. Como Jekyll, saben que no hay retorno. O tal vez lo ignoran, pero cumplen con un destino inexorable.
Todo libro supone un lector. Es de esperar en este caso, que se trate de lectores sedientos de bucear en las profundidades del espíritu humano, y capaces de ver más allá de lo aparente, ver más allá de la metáfora, aquello que realmente es en su condición más verdadera. Estos cuentos oscuros pueden ser –porqué no– otro camino que nos lleve al conocimiento de nuestro propio interior. O, en el menor de los méritos que podamos hallarle, una excelente obra literaria, el trabajo de un escritor valiente, serio y con mayúsculas. Que no es poco en estos tiempos de locura y oscuridad.
PABLO DANTE MONTAGNA
Poeta, escritor y músico de la ciudad de Berazategui.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Sobre "Otros trece cuentos oscuros" de Marcelo Motta, por Diego L. García
Al abordar Otros trece cuentos oscuros de Marcelo Motta, el lector se encontrará envuelto en una escritura compleja por sus recursos, directa por su impacto emotivo, y diáfana por su amenidad. Transitar estos trece cuentos se vuelve, sin dudas, un viaje tan placentero como escalofriante. El eje de esta obra transgrede la morbosidad que conllevan temas tales como la muerte, la perversión, la locura y lo esotérico; hay en ella una propuesta que apunta a repensar nuestras conductas, a una reflexión mayor.
En el prólogo escrito por Pablo Montagna, se ubica, acertadamente, a Marcelo Motta en una tradición de escritores oscuros que va desde Baudelaire a Stevenson. Motta maneja con precisión y naturalidad los elementos clásicos del género, construye una historia de a pequeños pasos, sin prisa, sumiéndonos en un suspenso que llega sin esfuerzo; son imperceptibles para el lector, y esto realza el valor de la obra, todos los mecanismos que se ejecutan en los intersticios oscuros de cada trama.
Excelente es el trabajo que realiza el autor con respecto a los tiempos en la narración, a partir de ciertos saltos hacia el pasado y entrevisiones, que ocurren siempre con justeza, sólo cuando resultan necesarios para el relato.
El tratamiento del mundo infantil en relación a la muerte y la presencia de una maldad que se refleja como intrínseca al ser humano, aún desde su niñez, nos remite en algunos cuentos a la obra de Silvina Ocampo. Esta audaz escritora aseguraba: “Los actos más crueles que hay en mis cuentos, están sacados de la realidad”. Y en la obra de Marcelo Motta, puede apreciarse también, a pesar del carácter fantástico de su narrativa, un anclaje en lo real como interpretación de una situación social, de un modo de vida propiamente contemporáneo.
Desde el primer cuento, “El ojo en la pared”, aparece lo extraño como una posibilidad, factible en el universo de la literatura; lo extraño como acontecimiento involuntario, como conducta reprimida que aflora en síntomas de ensueño y alucinaciones. Y desde allí brota el terror, que interviene para cuestionar nuestras definiciones en el plano consciente y romper las opresivas barreras de lo culturalmente aceptado. El terror entonces, como liberación y motor de autoreflexión.
El intento por ocultar lo extraño, siempre deviene en fracaso y se vuelve perturbador. Y en muchos casos, esa perturbación se transforma en locura. Como una patología asociada a la violencia reinante en los tiempos actuales, la locura se transfigura en crímenes y acciones psicóticas. Como epígrafe del cuento “Fuga de aromas” una cita de Bob Dylan prefigura un tono de denuncia: “Cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas.” Ese cuento se construye en torno a un accidente automovilístico fatal en el que muere toda una familia. La denuncia que hace Marcelo Motta tiene que ver con el desenfreno y la imprudencia habitual que gobierna hoy nuestra forma de vida. En otros cuentos, esa denuncia pasará por una crítica a la esclavitud y a la explotación, al maltrato infantil, y a la violencia de género.
Las casualidades se desmoronan como explicaciones aceptables, y queda flotando así una pregunta que nos obliga a indagar en nuestras concepciones. También, fuera de las casualidades se erige como otra respuesta la locura; por ejemplo la locura mística que, en el cuento “Las piedras”, hace posible interpretar un mensaje caprichosamente oculto en las piedras como una revelación divina cuya consecuencia será una serie de crímenes terribles.
En otros relatos, se establece una relación siniestra entre el amor y la muerte, un erotismo del dolor, una visión trágica en el sentido clásico. Son múltiples los elementos propios de la tragedia griega que se hacen presentes en el contario. Entre ellos, la fuerza del hado que arrastra a los personajes hacia una suerte inevitable. En el cuento titulado “El amor todo locura”, una mujer se arranca los ojos emulando a Edipo. Hay además, una propuesta catártica en la conmoción generada por estas historias, el horror es causante de una identificación con los personajes que nos lleva a una expurgación de nuestro inconsciente, para evidenciar así el lado oscuro del ser humano.
Para cerrar, recomiendo la lectura de estos Otros trece cuentos oscuros, como un desafío de auto-exploración, como una oportunidad para deshilar las construcciones más sombrías de nuestra conducta, y, sobre todo, como un encuentro con la otredad que llevamos inconscientemente y que la buena literatura nos revela en la experiencia ficcional.
DIEGO L. GARCÍA
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Otros 13 cuentos oscuros en la UNQUI
martes, 13 de septiembre de 2011
Otros 13 Cuentos Oscuros en Librarte 2011
El umbral de la locura está al alcance de la mano... sólo resta cruzarlo.
Sábado 08/10/11
18.30 hs
Sala 3
6º FERIA DEL LIBRO, ARTE Y AFINES DE BERAZATEGUI “LIBRARTE 2011”
Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas “Roberto De Vicenzo”
Calle 148 y 18-Berazategui. Pcia Bs. As.
Sábado 08/10/11
18.30 hs
Sala 3
6º FERIA DEL LIBRO, ARTE Y AFINES DE BERAZATEGUI “LIBRARTE 2011”
Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas “Roberto De Vicenzo”
Calle 148 y 18-Berazategui. Pcia Bs. As.
Vértigos en Librarte 2011
Martes 04/10/11
Presentación del libro
Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas “Roberto De Vicenzo”
Presentación del libro
Sala 3
6º FERIA DEL LIBRO, ARTE Y AFINES DE BERAZATEGUI “LIBRARTE 2011”
Calle 148 y 18-Berazategui. Pcia Bs. As.
miércoles, 3 de agosto de 2011
La Cruz del Sur
Siempre solía mirar las estrellas. Las retenía en sus ojos por un espacio prolongado de tiempo. Las eternizaba en su retina. Reconocía las formaciones estelares desde muy corta edad.
Divisaba las tres Marías, las constelaciones del Zodíaco, y podía saber con poco márgen de error cuál era Marte, donde quedaba Júpiter, en qué momento un satélite surcaba el cielo y en qué sector del espacio se hallaban Sirio y Betelgeuse.
Pero había una formación estelar en especial que le llamaba la atención y se maravillaba con la simple contemplación en las noches despejadas. La Cruz del Sur, con la prolongación de dos de sus estrellas siempre apuntando hacia ese punto cardinal. Se detenía a mirarla durante horas, tal la obsesión de aquella imagen dibujada en el muro celestial...
... nadie podía saber qué pensaba, qué ocultaba o qué perfil le mostraba al mundo aquella persona de rasgos aguileños. No tenía casi amigos, y el “casi” se limitaba a un par de ellos. Eso y su perro representaban su única compañía. No le contaba acerca de su vida a nadie. Nada, absolutamente nada se conocía de él...
Contemplaba el cielo con pasmoso encanto, con una mueca de felicidad en su rostro pálido. Su boca, abierta al infinito, y sus ojos fijos allá, en lo desconocido, esperaban una palabra, una visión, una respuesta, algo...
... no era una persona sociable. No era capaz de sostener una conversación con sus vecinos, y ni siquiera los saludaba. Nadie sabía en qué trabajaba, ya que nunca lo habían visto salir. Se atrincheraba en su casa y permanecía encerrado todo el día, hasta la noche, en que salía al patio trasero y levantaba la vista al cielo...
Leía el mapa estelar con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios. Pensaba en los miles de millones de mundos habitados del Universo y en todas aquellas criaturas que jamás conocería. Si pudiera, le vendería el alma al Diablo con tal de conocer antes alguno de esos mundos. Pero lo único que podía hacer era observar, desde su patio, e imaginar a seres que, como él, estarían en sus respectivos patios de sus respectivos mundos, imaginándolo a él...
...cierta vez un vecino curioso vio entrar a una mujer a la casa de Angel. Era rubia, alta y muy atractiva. Contrastaba en cierta forma con Angel, quien no era para nada atractivo ni interesante, ya que carecía de conversación y se refugiaba en la monotonía de sus pensamientos. El vecino jamás le escuchó más palabras que “buenos días” o “buenas noches”. Nunca entendió la presencia de esa mujer allí, en esa casa inexcrutable. Un día la vio salir llorando, con la palabra “monstruo” en sus labios. Nunca supo el motivo...
Saboreaba el dibujo del cielo con paranoico encanto, como si ellas, las estrellas, le hablaran, le comunicaran los secretos del Universo y el misterio primordial, el origen del hombre. Comentaba con el pasto, con las hormigas, con los insectos, la belleza que se le representaba ante sus ojos. Concedía a las imágenes celestiales el tiempo que no le daba a la gente ni a las clases sociales. Tal vez por esa causa una noche discutió con aquella rubia...
... esa noche se escucharon ruidos en la casa. Ruido de cristales rotos; de muebles cayendo y golpeando en el piso; gritos y voces estridentes. El mismo vecino curioso, con una taza de café en la mano, detuvo un sorbo y se quedó callado, escuchando. La pared cercana transmitía el caos de la destrucción en la noche de niebla. Tremendos golpes secos, voces en aumento y una puerta que se cerró de un fuerte golpe. Y otra vez la mujer corriendo con lágrimas en los ojos, debajo de la lluvia que en ese momento crecía...
Cerraba los ojos y recordaba su niñez en un cuarto desolado y oscuro. Su padre lo dejaba allí, abandonado por horas en esa habitación con olor a humedad y a alcohol.
Y en ese lugar, en el primer piso de la casa gris, y por la única ventana de la habitación, se mostraba la Cruz del Sur en su apogeo, y se deslizaba rumbo a otro día y la consiguiente noche. Y el niño, atado a una pata de la vieja cama de hierro oxidado, esperaba esa visión cada noche, todas las noches...
... la mujer rubia volvió una noche. El vecino se dio cuenta al ver la luz en aquella ventana, y por la sombra de un cuerpo femenino dibujada a través de la cortina. Cerveza en mano, observó cómo se sacaba la ropa y cómo bailaba al ritmo de una melodía que no podía oír. Era la cuarta vez en un mes que ocurría lo mismo todos los jueves, durante tres meses.
Sólo que aquella vez, mientras la luna clareaba la ciudad y la Cruz del Sur refulgía en todo su esplendor, la mujer no salió corriendo de aquel cuarto sumida en lágrimas.
Simplemente, no salió. El hombre creyó escuchar un grito. Eso, y una luz que se apagó en la noche justo que la cerveza se había acabado, y nada más que eso...
Saciaba su felicidad con aquellos puntos luminosos en el cielo, y evocaba recuerdos de una época basada en la contemplación de las estrellas, de sus estrellas, sumido en un estado mágico. Y en ese preciso momento no existía la gente, ni el mundo, ni el recuerdo de su padre.
Nada, absolutamente nada interrumpía esa forma de éxtasis que se repetía todas las noches. Ni ese cuarto repugnante, ni el olor a humedad, ni la persona que estaba junto a él, tendida en la cama. Angel miró por enésima vez la Cruz del Sur allá, en la altura, y la vio también en la espalda de la rubia de ojos inmóviles.
Porque ahí, en ese torso blanco, se manifestaba claramente en profundos huecos de roja sangre la réplica exacta de la Cruz del Sur, con dos de sus estrellas prolongándose en el cuerpo frío, apuntando siempre hacia el sur.
Del libro “13 Cuentos Oscuros”
Divisaba las tres Marías, las constelaciones del Zodíaco, y podía saber con poco márgen de error cuál era Marte, donde quedaba Júpiter, en qué momento un satélite surcaba el cielo y en qué sector del espacio se hallaban Sirio y Betelgeuse.
Pero había una formación estelar en especial que le llamaba la atención y se maravillaba con la simple contemplación en las noches despejadas. La Cruz del Sur, con la prolongación de dos de sus estrellas siempre apuntando hacia ese punto cardinal. Se detenía a mirarla durante horas, tal la obsesión de aquella imagen dibujada en el muro celestial...
... nadie podía saber qué pensaba, qué ocultaba o qué perfil le mostraba al mundo aquella persona de rasgos aguileños. No tenía casi amigos, y el “casi” se limitaba a un par de ellos. Eso y su perro representaban su única compañía. No le contaba acerca de su vida a nadie. Nada, absolutamente nada se conocía de él...
Contemplaba el cielo con pasmoso encanto, con una mueca de felicidad en su rostro pálido. Su boca, abierta al infinito, y sus ojos fijos allá, en lo desconocido, esperaban una palabra, una visión, una respuesta, algo...
... no era una persona sociable. No era capaz de sostener una conversación con sus vecinos, y ni siquiera los saludaba. Nadie sabía en qué trabajaba, ya que nunca lo habían visto salir. Se atrincheraba en su casa y permanecía encerrado todo el día, hasta la noche, en que salía al patio trasero y levantaba la vista al cielo...
Leía el mapa estelar con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios. Pensaba en los miles de millones de mundos habitados del Universo y en todas aquellas criaturas que jamás conocería. Si pudiera, le vendería el alma al Diablo con tal de conocer antes alguno de esos mundos. Pero lo único que podía hacer era observar, desde su patio, e imaginar a seres que, como él, estarían en sus respectivos patios de sus respectivos mundos, imaginándolo a él...
...cierta vez un vecino curioso vio entrar a una mujer a la casa de Angel. Era rubia, alta y muy atractiva. Contrastaba en cierta forma con Angel, quien no era para nada atractivo ni interesante, ya que carecía de conversación y se refugiaba en la monotonía de sus pensamientos. El vecino jamás le escuchó más palabras que “buenos días” o “buenas noches”. Nunca entendió la presencia de esa mujer allí, en esa casa inexcrutable. Un día la vio salir llorando, con la palabra “monstruo” en sus labios. Nunca supo el motivo...
Saboreaba el dibujo del cielo con paranoico encanto, como si ellas, las estrellas, le hablaran, le comunicaran los secretos del Universo y el misterio primordial, el origen del hombre. Comentaba con el pasto, con las hormigas, con los insectos, la belleza que se le representaba ante sus ojos. Concedía a las imágenes celestiales el tiempo que no le daba a la gente ni a las clases sociales. Tal vez por esa causa una noche discutió con aquella rubia...
... esa noche se escucharon ruidos en la casa. Ruido de cristales rotos; de muebles cayendo y golpeando en el piso; gritos y voces estridentes. El mismo vecino curioso, con una taza de café en la mano, detuvo un sorbo y se quedó callado, escuchando. La pared cercana transmitía el caos de la destrucción en la noche de niebla. Tremendos golpes secos, voces en aumento y una puerta que se cerró de un fuerte golpe. Y otra vez la mujer corriendo con lágrimas en los ojos, debajo de la lluvia que en ese momento crecía...
Cerraba los ojos y recordaba su niñez en un cuarto desolado y oscuro. Su padre lo dejaba allí, abandonado por horas en esa habitación con olor a humedad y a alcohol.
Y en ese lugar, en el primer piso de la casa gris, y por la única ventana de la habitación, se mostraba la Cruz del Sur en su apogeo, y se deslizaba rumbo a otro día y la consiguiente noche. Y el niño, atado a una pata de la vieja cama de hierro oxidado, esperaba esa visión cada noche, todas las noches...
... la mujer rubia volvió una noche. El vecino se dio cuenta al ver la luz en aquella ventana, y por la sombra de un cuerpo femenino dibujada a través de la cortina. Cerveza en mano, observó cómo se sacaba la ropa y cómo bailaba al ritmo de una melodía que no podía oír. Era la cuarta vez en un mes que ocurría lo mismo todos los jueves, durante tres meses.
Sólo que aquella vez, mientras la luna clareaba la ciudad y la Cruz del Sur refulgía en todo su esplendor, la mujer no salió corriendo de aquel cuarto sumida en lágrimas.
Simplemente, no salió. El hombre creyó escuchar un grito. Eso, y una luz que se apagó en la noche justo que la cerveza se había acabado, y nada más que eso...
Saciaba su felicidad con aquellos puntos luminosos en el cielo, y evocaba recuerdos de una época basada en la contemplación de las estrellas, de sus estrellas, sumido en un estado mágico. Y en ese preciso momento no existía la gente, ni el mundo, ni el recuerdo de su padre.
Nada, absolutamente nada interrumpía esa forma de éxtasis que se repetía todas las noches. Ni ese cuarto repugnante, ni el olor a humedad, ni la persona que estaba junto a él, tendida en la cama. Angel miró por enésima vez la Cruz del Sur allá, en la altura, y la vio también en la espalda de la rubia de ojos inmóviles.
Porque ahí, en ese torso blanco, se manifestaba claramente en profundos huecos de roja sangre la réplica exacta de la Cruz del Sur, con dos de sus estrellas prolongándose en el cuerpo frío, apuntando siempre hacia el sur.
Del libro “13 Cuentos Oscuros”
viernes, 22 de julio de 2011
El oso blanco
La tristeza se puede cotejar en la mirada del oso enjaulado. Sólo, abandonado a los ojos de los paseantes, todos los días lo mismo. Manzanas cortadas, zanahorias partidas, soledad.
Todos los meses. Manzanas, zanahorias, soledad.
Todos los años. Zanahorias, manzanas, soledad.
Siempre lo mismo. Manzanas, zanahorias, soledad.
Las rejas lo separan del mundo, de su origen, de sus oseras, de su ecosistema, de su hábitat, de su vida.
Aquí el hacinamiento, el diario hastío y la embravecida soledad le confieren al digno animal la categoría de especie en extinción amenazada por el cautiverio infame.
Las lluvias, el frío y el contundente sol ignoran que para el oso no hay veranos, ni primaveras.
Algunos se ríen de él. Otros lo reverencian. La mayoría lo somete al olvido.
El extraña la naturaleza. La naturaleza lo echa de menos. Se huelen. Se necesitan, ya que conviven juntos y no pueden hacerlo de otra manera. No pueden.
Querido oso blanco, obligado habitante del zoológico (no tan lógico), sólo algo apaciguará tu dolor por el encierro. La misma muerte, algún día, propagará tu libertad.
Diciembre del 93.
Todos los meses. Manzanas, zanahorias, soledad.
Todos los años. Zanahorias, manzanas, soledad.
Siempre lo mismo. Manzanas, zanahorias, soledad.
Las rejas lo separan del mundo, de su origen, de sus oseras, de su ecosistema, de su hábitat, de su vida.
Aquí el hacinamiento, el diario hastío y la embravecida soledad le confieren al digno animal la categoría de especie en extinción amenazada por el cautiverio infame.
Las lluvias, el frío y el contundente sol ignoran que para el oso no hay veranos, ni primaveras.
Algunos se ríen de él. Otros lo reverencian. La mayoría lo somete al olvido.
El extraña la naturaleza. La naturaleza lo echa de menos. Se huelen. Se necesitan, ya que conviven juntos y no pueden hacerlo de otra manera. No pueden.
Querido oso blanco, obligado habitante del zoológico (no tan lógico), sólo algo apaciguará tu dolor por el encierro. La misma muerte, algún día, propagará tu libertad.
Diciembre del 93.
jueves, 14 de julio de 2011
"LIPOSO, Una épica del futuro" en la Feria del libro infantil.
Domingo 17 de Julio de 2011 de 17 a 18 hs Y
Miércoles 20 de Julio de 2011 de 19 a 20 hs
Sociedad Argentina de Escritores
Stand 105
Predio Ferial de Exposiciones
Figueroa Alcorta y Pueyrredón
Visitá el blog www.marcelomottaescritor.blogspot.com
Miércoles 20 de Julio de 2011 de 19 a 20 hs
Sociedad Argentina de Escritores
Stand 105
Predio Ferial de Exposiciones
Figueroa Alcorta y Pueyrredón
Visitá el blog www.marcelomottaescritor.blogspot.com
jueves, 19 de mayo de 2011
Vértigos en Polaridades
Café Literario "Los cinco sentidos", coordinado por la Sra. Leticia Corsiforti, presenta:
Vértigos
El nuevo libro de Marcelo N Motta.
Panelista invitada: Marga Mangione
27 de mayo de 2011 18.30 hs
Centro Cultural Polaridades
Andrés Baranda 842 - Quilmes
Vértigos
El nuevo libro de Marcelo N Motta.
Panelista invitada: Marga Mangione
27 de mayo de 2011 18.30 hs
Centro Cultural Polaridades
Andrés Baranda 842 - Quilmes
martes, 10 de mayo de 2011
Presentaciòn de libros del Grupo Almafuerte en la 37ª Feria del Libro de Buenos Aires
El 5 de mayo se presentaron diversos libros del Grupo Literario Almafuerte de Berazategui, en el marco de la 37ª Feria del Libro de Buenos Aires. Esto fue en la Sala Julio Cortazar, Pabellòn ocre. Allì, y ante màs de doscientas personas, Marcelo Motta fue el encargado de reemplazar a la fundadora y coordinadora del Cafè Almafuerte Marga Mangione.
En dicha oportunidad se presentaron seis libros: De las cosas y los cuentos, de Elizabet Cincotta; Vestida de azul y Muerte Sùbita, de Marga Mangione; Tres rosas de papel, de Carlos Sorini; Los cisnes plateados y otros cuentos maravillosos, de Pepe Núñez, y Vèrtigos, de Marcelo Motta. Ademàs se hizo menciòn del libro Duendes de Almafuerte, el cual incluye producciòn de la Antologìa del 4º Certamen de Poesìa y tambièn poemas de todos los integrantes del Cafè Literario Almafuerte.
Ariel Lòpez, el ex Secretario de Cultura de la Ciudad de Berazategui, fue el presentador oficial del evento, el cual estuvo en todo momento presente y colaborando en la presentaciòn.
Gracias a todos por estar.
En dicha oportunidad se presentaron seis libros: De las cosas y los cuentos, de Elizabet Cincotta; Vestida de azul y Muerte Sùbita, de Marga Mangione; Tres rosas de papel, de Carlos Sorini; Los cisnes plateados y otros cuentos maravillosos, de Pepe Núñez, y Vèrtigos, de Marcelo Motta. Ademàs se hizo menciòn del libro Duendes de Almafuerte, el cual incluye producciòn de la Antologìa del 4º Certamen de Poesìa y tambièn poemas de todos los integrantes del Cafè Literario Almafuerte.
Ariel Lòpez, el ex Secretario de Cultura de la Ciudad de Berazategui, fue el presentador oficial del evento, el cual estuvo en todo momento presente y colaborando en la presentaciòn.
Gracias a todos por estar.
Vèrtigos y Liposo en la 37ª Feria del Libro
Tal como en anteriores ediciones, Marcelo estuvo presente en la 37ª Feria del Libro de Buenos Aires, con sus dos libros: Vèrtigos y Liposo, una èpica del futuro.
sábado, 23 de abril de 2011
Presentaciòn Vèrtigos

Agradezco a todos los amigos que el 15 de abril estuvieron presentes en la presentaciòn de mi nuevo libro. Destaco las palabras de aliento de los panelistas y los dos poemas especialmente musicalizados por Pablo Montagna. Fue una noche de vèrtigos y poesìa. Gracias por estar y compartir conmigo la lectura de los poemas. Les dejo algunas fotos en mi blog para todos aquellos que deseen ver algo de esa noche.

martes, 12 de abril de 2011
Liposo y Vértigos en la Feria del Libro
EL Liposo y Vértigos estarán en la 37° Feria del Libro de Buenos Aires.
La cita es el 1° de Mayo de 15 a 16 hs y el 6 de Mayo de 20 a 21hs.
El autor de estos dos libros estará en el Stand 203 de la Sociedad Argentina de Escritores, Pabellón Azul, firmando ejemplares y charlando con los ocasionales visitantes.
La cita es el 1° de Mayo de 15 a 16 hs y el 6 de Mayo de 20 a 21hs.
El autor de estos dos libros estará en el Stand 203 de la Sociedad Argentina de Escritores, Pabellón Azul, firmando ejemplares y charlando con los ocasionales visitantes.
jueves, 3 de febrero de 2011
Presentación de "Vértigos"
El vértigo de la espera llegó a su fin...
Marcelo Motta presenta
su primer poemario
Viernes 15 de abril
19.30 hs
Círculo Médico de Quilmes
Brandsen 302 esquina Alvear
Quilmes
Panelistas invitados: Marga Mangione, Pablo Montagna, Diego García y Rubén Sada
Al finalizar, habrá un vino de honor
Marcelo Motta presenta
su primer poemario
Viernes 15 de abril
19.30 hs
Círculo Médico de Quilmes
Brandsen 302 esquina Alvear
Quilmes
Panelistas invitados: Marga Mangione, Pablo Montagna, Diego García y Rubén Sada
Al finalizar, habrá un vino de honor
jueves, 13 de enero de 2011
El vértigo de la espera

lunes, 10 de enero de 2011
Flotando en el fuego: Sobre Vértigos de Marcelo N. Motta (Diego L. García)
Los poemas que Marcelo Motta reúne en Vértigos son una muestra sublime de que la poesía actual aún puede trascender viejas dicotomías y proponer un enfoque nuevo desde su integridad formal y sensible. Estos poemas comunican una especial relación con el mundo y el cosmos, una serie de estratos que el vértigo de la caída nos llevará a conocer. Aunque no descarto la hipótesis de que estos vértigos, más que a una caída, se deban al tránsito de un viaje imperecedero.
La prescindencia de los signos de puntuación (a excepción del punto final) en muchos poemas nos transporta a un vértigo poético donde lo lírico predomina como vía de conexión; el poema se desprende de toda narratividad y se sumerge en los espacios de la sugerencia, la musicalidad y el dinamismo. Cada verso y cada palabra adquieren un peso magnánimo ante la brevedad de las formas. Marcelo Motta aprovecha magistralmente este aspecto de su escritura y nos deleita con una obra conciente de sus procedimientos y sumamente efectiva en su intención misteriosa de ser. En “Un poema” se pregunta: “¿qué es un poema?” para concluir en la algarabía del misterio: el ser, la existencia en sí, es la única y real justificación de la poesía, y ello es suficiente para corromper el silencio y el caos.
En poemas como “Vida”, “Cobardes”, “Gente”, o “El día siguiente” entre otros, se toma como recurso central la enumeración, acentuando así la velocidad que impulsa a este notable poemario y develando a su vez una construcción fragmentaria del mundo que sólo el poeta puede reflejar en una escritura desplazada de sus habituales convenciones. El lenguaje suele compactarse, incluso hasta llegar a quebrarse y romper la horizontalidad del verso. No hay signo innecesario en Vértigos, cada espacio marca su justa nota en esta sinfonía. Me es inevitable mencionar particularmente dos joyas entre las tantas que nos ofrece este poemario: Una, el poema titulado “Etéreo 1”, una original travesía hacia la vida; la otra, el poema “Delta crepuscular”, un paisaje captado en el vertiginoso estallido de la mirada única y propia de este poeta.
En el poema titulado “Nadie puede” Marcelo Motta nos revela los poderes del escritor, entre los cuales sería justo agregar, a partir de la lectura de su obra, el poder de conmover a quienes traspasan el umbral de sus deslumbrantes páginas.
DIEGO L. GARCÍA
La prescindencia de los signos de puntuación (a excepción del punto final) en muchos poemas nos transporta a un vértigo poético donde lo lírico predomina como vía de conexión; el poema se desprende de toda narratividad y se sumerge en los espacios de la sugerencia, la musicalidad y el dinamismo. Cada verso y cada palabra adquieren un peso magnánimo ante la brevedad de las formas. Marcelo Motta aprovecha magistralmente este aspecto de su escritura y nos deleita con una obra conciente de sus procedimientos y sumamente efectiva en su intención misteriosa de ser. En “Un poema” se pregunta: “¿qué es un poema?” para concluir en la algarabía del misterio: el ser, la existencia en sí, es la única y real justificación de la poesía, y ello es suficiente para corromper el silencio y el caos.
En poemas como “Vida”, “Cobardes”, “Gente”, o “El día siguiente” entre otros, se toma como recurso central la enumeración, acentuando así la velocidad que impulsa a este notable poemario y develando a su vez una construcción fragmentaria del mundo que sólo el poeta puede reflejar en una escritura desplazada de sus habituales convenciones. El lenguaje suele compactarse, incluso hasta llegar a quebrarse y romper la horizontalidad del verso. No hay signo innecesario en Vértigos, cada espacio marca su justa nota en esta sinfonía. Me es inevitable mencionar particularmente dos joyas entre las tantas que nos ofrece este poemario: Una, el poema titulado “Etéreo 1”, una original travesía hacia la vida; la otra, el poema “Delta crepuscular”, un paisaje captado en el vertiginoso estallido de la mirada única y propia de este poeta.
En el poema titulado “Nadie puede” Marcelo Motta nos revela los poderes del escritor, entre los cuales sería justo agregar, a partir de la lectura de su obra, el poder de conmover a quienes traspasan el umbral de sus deslumbrantes páginas.
DIEGO L. GARCÍA
martes, 4 de enero de 2011
Presentación de Vértigos
Marcelo Motta presenta Vértigos, su primer poemario
Viernes 7 de enero
19 horas-
Café Literario Almafuerte (fundado y coordinado por Marga Mangione)
Complejo cultural El Patio
Calle 149 entre 15 y 15a-Berazategui
Viernes 7 de enero
19 horas-
Café Literario Almafuerte (fundado y coordinado por Marga Mangione)
Complejo cultural El Patio
Calle 149 entre 15 y 15a-Berazategui
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Venta de libros
LIBROS EN VENTA EN FORMATO DIGITAL A U$S 10 (SÓLO FUERA DEL PAIS)
MEDIANTE GIRO POSTAL POR WESTERN UNION
SI DESEAS EL LIBRO EN FORMATO PAPEL SÓLO ESCRIBÍ A ESTE MAIL:
marcelusmottae@hotmail.com
Y ME COMUNICARÉ CON VOS A LA BREVEDAD PARA FIRMARTE EL LIBRO
nota: Los precios que figuran debajo sólo son validos en Argentina
OFERTA!!!! SI LLEVAS "13 CUENTOS OSCUROS" Y "OTROS 13 CUENTOS OSCUROS" SÓLO PAGÁS $55
13 Cuentos oscuros $30
Otros 13 cuentos oscuros $35
Vértigos (poemas) $30
Liposo, una épica del futuro (cuentos) $30
MEDIANTE GIRO POSTAL POR WESTERN UNION
SI DESEAS EL LIBRO EN FORMATO PAPEL SÓLO ESCRIBÍ A ESTE MAIL:
marcelusmottae@hotmail.com
Y ME COMUNICARÉ CON VOS A LA BREVEDAD PARA FIRMARTE EL LIBRO
nota: Los precios que figuran debajo sólo son validos en Argentina
OFERTA!!!! SI LLEVAS "13 CUENTOS OSCUROS" Y "OTROS 13 CUENTOS OSCUROS" SÓLO PAGÁS $55
13 Cuentos oscuros $30
Otros 13 cuentos oscuros $35
Vértigos (poemas) $30
Liposo, una épica del futuro (cuentos) $30
Con el escritor Pablo Montagna en la UNQUI

con el escritor Diego Garcia en la UNQUI

con Silvia Schujer en Librarte 2011

con Eduardo Sacheri en Librarte 2011

con Marcelo Di Marco en Librarte 2011

con Rafael Spregelburd, el hombre de al lado, en La Feria del Libro

con Daniel Aràoz, "el hombre de al lado", en La Feria del Libro

con Ana Marìa Cabrera en Librarte 2011


Tapa y contratapa de LIPOSO, una épica del futuro
el público en la presentación de 13 Cuentos Oscuros

foto para "13 Cuentos Oscuros"
Presentación del Liposo

Tapa 13 Cuentos Oscuros
presentación 13 Cuentos Oscuros

presentación 13 Cuentos Oscuros

Marcelo en la Feria del Libro 2010
Con los chicos del taller literario de Telma Quiroga
Leyendo en el taller literario de Telma Quiroga, en la Sdad. de Fto. Tomás Torres, Ezpeleta
Leyendo un relato
mención del Café Literario Almafuerte
Marcelo junto a su esposa Silvia y a Marga Mangione, fundadora del café literario "Almafuerte"
Marcelo con Alberto Laiseca en Librarte 2009
con Virginia Faiad en Librarte 2009
Con Alberto Laiseca y el querido Jorge Barreiro en Librarte 2009

Hugo Yori y Marcelo en la presentación de "13 cuentos oscuros"
Presentación LIPOSO, una épica del futuro
Panelistas: Hugo Yori y Pablo Montagna con Marcelo
Presentación de LIPOSO

Leyendo un cuento en el Café Almafuerte, coordinado por Marga Mangione
CAFE LITERARIO ALMAFUERTE PRESENTA:
LIPOSO, una épica del futuro
(el segundo libro de Marcelo Motta)
Martes 6 de octubre 18.30 hs Sala 2 Feria del Libro de Berazategui LIBRARTE 2009
Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas “Roberto De Vicenzo”
calles 148 y 18 - Berazategui
entrada libre y gratuita
LIPOSO, una épica del futuro
(el segundo libro de Marcelo Motta)
Martes 6 de octubre 18.30 hs Sala 2 Feria del Libro de Berazategui LIBRARTE 2009
Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas “Roberto De Vicenzo”
calles 148 y 18 - Berazategui
entrada libre y gratuita
LIPOSO, una épica del futuro

Tapa y contratapa original del libro